Un meteorito que, según estimaciones de la NASA, medía cerca de un metro de diámetro y pesaba alrededor de 1.000 kilogramos antes de fragmentarse en la atmósfera, dejó uno de sus restos atravesando el techo y dos plantas de una vivienda en el noroeste de Houston el sábado 21 de marzo de 2026.
El impacto, confirmado por la agencia espacial estadounidense NASA y el Departamento de Policía de Houston, provocó un fuerte estruendo percibido en distintos puntos de la ciudad, lo que genera interrogantes sobre la frecuencia de estos eventos en áreas urbanas, según informó CBS News.
La residente Sherrie James, propietaria de la casa afectada en Harris County, relató al medio local KHOU que la sorpresa fue mayúscula cuando observó un agujero en el techo y halló una pesada roca en su cocina.
Inicialmente, los equipos de emergencia pensaron que se trataba de un objeto desprendido de un avión, pero luego el Departamento de Bomberos de Ponderosa y la propia NASA confirmaron el origen meteórico del fragmento, que exhibía una densidad y aspecto ajenos a cualquier roca convencional.
El meteorito se hizo visible a las 16:40 hora local, a 79 kilómetros sobre Stagecoach, al noroeste de Houston, y avanzó hacia el sudeste a una velocidad calculada de 56.000 kilómetros por hora, según detalló la agencia espacial en un comunicado difundido por CBS News.
El objeto se fragmentó a una altitud de 47 kilómetros sobre Bammel, generando una onda de presión que desencadenó explosiones sonoras registradas en localidades como Willowbrook y Northgate Crossing en Texas, conforme indicó la NASA en su perfil oficial en la plataforma X.
La onda expansiva generada por la fragmentación del meteorito fue oída por numerosos habitantes de Houston
La propagación de la onda de choque causó un ruido similar al trueno, aunque el cielo permanecía despejado. Testigos en distintas zonas —como la residente Wendy Camardelle Heppner en Bridgeland y Shylie Troquille en Dickinson— contaron a KHOU que escucharon “un sonido como de trueno” y observaron “una pequeña bola de fuego que desapareció rápidamente”.
Otro vecino, según el Departamento de Bomberos de Brenham, reportó “un destello verde” y “humo negro” antes del fuerte estallido.
CBS News incluyó las declaraciones del jefe de bomberos de Ponderosa, Fred Windisch, quien precisó que el fragmento hallado era “un poco más grande que la mano” y atribuyó el estruendo a la onda de presión provocada por la desintegración del meteorito en la atmósfera. No se detectaron restos de explosivos ni prueba de un siniestro terrestre, informaron los equipos de bomberos.
El impacto en Houston se produce en semanas de actividad meteórica inusual en Estados Unidos
El incidente registrado en Houston se enmarca dentro de una secuencia de episodios similares en el último año.
Días antes, un asteroide de 2 metros y 6.000 kilogramos, desplazándosea 72.000 kilómetros por hora, cruzó varios estados del centro-norte del país y produjo un fenómeno de tipo “boom sónico” que llegó a sentirse hasta en Pennsylvania, según The Guardian.
Un antecedente llamativo ocurrió en agosto de 2025, cuando un pequeño meteorito, “no mayor que un tomate cherry”, atravesó la estructura de una vivienda en Atlanta. Como reportó The Guardian, el análisis confirmó que aquel fragmento tenía 4.560 millones de años de antigüedad.
La posibilidad e impacto de fragmentos de meteorito sobre zonas urbanas
La caída de un meteorito de gran tamaño en un área densamente poblada resulta poco frecuente, pero la sucesión de eventos recientes resalta la necesidad de monitoreo y divulgación.
La residencia de Sherrie James en Houston sufrió daños estructurales, sin que se reportaran heridos. James declaró a Fox 26 Houston: “Vi el agujero en el techo, el impacto en el suelo, así que tuvo que venir con fuerza para atravesar toda la casa”.
Tanto la NASA como las autoridades locales continúan analizando los restos recuperados y monitorean la trayectoria de fragmentos similares en el espacio cercano, con el propósito de anticipar futuros eventos y mitigar su impacto sobre la vida urbana.





